Muerte por suicidio

“Nunca he encontrado libertad en el suicidio, sólo dolor y desolación.”

(Dra. Carmen Tejedor)

¿Qué lleva a morir por suicidio?

El suicidio es el resultado de un terrible sufrimiento emocional interno.

Nadie quiere morir y los que mueren por suicidio tampoco, si hubieran encontrado otra salida en su mente a su sufrimiento.

Nunca se debería clasificar un suicidio en términos de “cobardía” o “valentía”, en referencia al acto en si. Decir, por otro lado, que la persona fallecida “era egoísta” es quizás una gran injusticia, sería invalidar su vida por ese final tan trágico. No solemos culpar de “egoísta” a quien murió por cáncer u por otra enfermedad u otras circunstancias.

¿Por qué las personas mueren por suicidio?

“Solo el suicida piensa que puede salir por puertas que sólo en la pared están pintadas”

(Vladimir Holan)

Los factores conocidos asociados al suicidio son muy variados, así como las causas que se dan en cada caso. Por ello, se habla de que no hay un suicidio, sino suicidios. Cada caso, a pesar de compartir ese final tan trágico y doloroso, proviene de historias y circunstancias personales y sociales muy diferentes entre sí, de vivencias que las hace únicas, como a las personas.

Los factores que están asociados a que pueda existir una probabilidad de suicidio son:

  • El trastorno mental, en especial la depresión, y los trastornos de personalidad
  • Las conductas adictivas
  • El desarraigo social o soledad
  • Acontecimientos vitales estresantes
  • La enfermedad crónica que cursa con dolor

Aún así, tampoco estos trastornos y factores acaban de explicar “el porqué”.

Un porcentaje elevado de suicidios no es atribuible a ninguno de estos factores de riesgo, ni a causas concretas, por lo es extremadamente difícil su detección. Debemos considerar el suicidio como el resultado de varias causas interrelacionadas que, en muchos casos, nunca llegaremos a entender o conocer, pero fueron los suficientemente importantes y dolorosas para la persona fallecida.

El impacto de la muerte por suicidio

La muerte por suicidio, repentina y trágica, produce siempre sorpresa, incredulidad y un estado de shock a las personas próximas. Estos sentimientos se refuerzan por el contexto forense policial que nos encontramos durante las primeras horas del deceso o descubrimiento del cadáver. Es un tiempo que vivimos con una total desorientación.

Estas circunstancias iniciales, tan inesperadas y emocionalmente desbordantes, añaden dificultades a los supervivientes que sienten ya desde el primer momento la culpa, la vergüenza y la ira.

El impacto inicial de vivir de cerca una muerte por suicidio deja una cicatriz que es para siempre.